Hoy pisé una caca

Hoy iba distraído por la calle, dando un paseo, solo por el placer de andar y despejarme un rato, cuando de repente … ¡Chaff! -¡Uácala! -dije yo … había pisado una caca de perro. Hasta ahí no es algo muy novedoso, la verdad. Seguramente bastante gente en el mundo pisa una caca a diario, o por lo menos semanalmente … si bien es verdad que ha mejorado mucho la conciencia de los dueños de mascotas y gran parte de ellos recogen las heces de sus perros, pisar una aún es un evento habitual.

Sin embargo, lo que llamó mi atención fue mi propia reacción ante esta situación. Me explico; voy a detallaros el paso a paso de lo que viví, cronológicamente en el orden en que me sucedió:

  1. Sentí que había pisado algo raro.
  2. Miré hacia atrás, a nivel del suelo, para buscar ese «algo» que había sentido bajo mi pie — con un poco de fortuna es la semilla de un árbol, o algo parecido — me dije yo. Pero no hubo suerte, era una caca, con todas sus letras. – ¡Uácala!-
  3. Me detuve, levanté el pie y miré la suela del zapato y vi ahí la «cosa» toda pegada y desparramada.
  4. Mientras estaba en esa posición, con la pata levantada, me di cuenta que miraba a mi alrededor para ver si alguien me observaba o se había percatado de mi accidente … y desde ahí afloró en mí, un pudor al estar en esta situación, sintiéndome mal por haber pisado el excremento, experimentando sensación de vergüenza por verme expuesto a que alguien me señalase y se riera de mí. ¡Como si yo tuviera la culpa de algo!
  5. Pensé en cómo me iba a limpiar el zapato y en el mal rollo de tener que caminar a casa restregando mi zapatilla en la hierba o en la tierra, y de nuevo: cómo iba a hacerlo sin que fuera muy notorio para el resto de gente que me cruzara por la calle.

Entonces, fijaros que lo más cruel de haber pisado caca no era el acto de limpiar la zapatilla, lo cual es asqueroso, sino el sentimiento de vergüenza y de verme expuesto ante el resto de personas¡personas que ni conozco!! ¡Este sentimiento es hasta irracional! ¡seguro que la mayoría de ellos también ha pisado alguna vez una! (¡y hasta quizás de un tamaño mayor!), pero ahí estaba la emoción.

Pensad ahora a cuantas situaciones estamos expuestos de forma diaria (consciente e inconscientemente) ante más personas, y en cuántas de ellas actuamos condicionados por el miedo a ser juzgados. Como por ejemplo:

  • En nuestro rol de mamá/papá/abuelo/a ¿Te sientes un buen mamá/papá/abuelo/a a ojos del resto?
  • Trabajando. ¿Crees que tu jefe te ve como un buen empleado?
  • Con los amigos. ¿Piensas que te perciben como alguien divertido y confiable?
  • etc …

… y así millones de cosas más. ¡Imagínate la gran carga que arrastramos cada día de nuestras vida! realizando cosas que no nos apetecen solo por «el que dirán». Y cómo esto afecta nuestra libertad de acción y de decidir aquello que realmente queremos o no hacer. En definitiva, la presión que esto ejerce sobre cada uno de nosotros nos va consumiendo. Estoy seguro que esta es la razón por la cual nos alejamos cada vez más los unos de los otros, dentro de la sociedad en la que vivimos.

¿Y tu?, ¿cómo actúas cuando pisas una caca?

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