Museo Picasso de Barcelona

Pablo Diego José Ruiz Picasso, conocido luego como Picasso, nació el 25 de octubre de 1881 en Málaga, el primer hijo del matrimonio formado por el pintor vasco José Ruiz Blasco y la andaluza María Picasso López. Su padre era profesor de dibujo en la Escuela Provincial de Artes y Oficios, conocida como Escuela San Telmo.
La infancia de Picasso transcurrió entre las dificultades económicas de la familia y una estrecha relación con su padre

En 1891 la familia se traslada a La Coruña, en cuyo Instituto da Guarda encuentra trabajo su padre como profesor. Luego, años más tarde, en 1895, Ruiz Blasco obtiene un puesto docente en la Escola d’Arts i Oficis de la Llotja de Barcelona. En 1896, con sólo quince años, Pablo instala su primer taller en la calle de la Plata de la Ciudad Condal y dos años más tarde obtiene una mención honorífica en la gran exposición de Madrid por su obra Ciencia y caridad, cuyo estilo pictórico corresponde al realismo desarrollado durante sus años académicos. En esta pintura usa a su padre como modelo para representar la figura de un médico.

En 1897 abre sus puertas la cervecería-taberna-hostal «Els Quatre Gats»; Barcelona vivía una “edad dorada” de luces y sombras marcado por el crecimiento demográfico provocado por la migración de los campesinos a las zonas urbanas, el desarrollo industrial y las tensiones entre clases sociales. En medio de estos aires de cambio, «Els Quatre Gats» nace de la mano de varios artistas y empresarios locales, amantes de la cultura, que se proponen abrir en Barcelona un local que sea punto de encuentro y de debate para las corrientes bohemias de la época, como ya lo habia hecho Rodolphe Sales en París fundando en 1881 el restaurante emblemático, «Le Chat Noir». Rápidamente, este lugar se convierte en el punto neurálgico donde los artistas y literatos con inquietudes vienen a ponerse al día de las novedades que llegan desde la ciudad de las luces. Entre los más jóvenes, destaca un Picasso de 17 años pero también Casagemas, los hermanos Mateu y Àngel Fernández de Soto, los hermanos Raventós, Sabartés, etc. En esta etapa se produce una eclosión de la cocina moderna, marcada por la internacionalización de los productos de origen Catalán gracias a la Exposición Universal del 1888. Surge una nueva manera de entender la cocina, con la aparición de alimentos preparados y nuevas técnicas como la conserva industrial. Emergen los comercios dedicados exclusivamente a la alimentación, como los “colmados”, las pastelerías o las tiendas de bacalao, que vendían el pescado ya salado y remojado. Muchos de estos cambios buscan adaptarse al nuevo ritmo de la mujer trabajadora y a los cambios en el comportamiento de compra derivado del nacimiento de la sociedad de consumo.

Los negocios como «Els Quatre Gats» ven la importancia del reclamo publicitario y el cartelismo aparece con fuerza, siempre con la doble función de objeto artístico y publicitario. Pere Romeu, el responsable del local, se fija rápidamente en Picasso, una joven promesa con mucho potencial al que le encarga varios trabajos gráficos, como el cartel anunciando una de las actividades más emblemáticas que se organizaban en el establecimiento: el espectáculo de marionetas. Más tarde, le encargará a Picasso el menú, un elemento importante que refleja la confianza depositada en el joven artista. Será este mismo local quien el 1 de febrero de 1900 acogerá la primera exposición de pinturas y dibujos de Pablo Picasso, principalmente retratos del artista y de sus amigos a lápiz, carboncillo y acuarela. Se aprecian influencias de Toulouse-Lautrec, del dibujante Theophile Steinlen y del pintor modernista Ramón Casas.

En el otoño del año 1900 hace una visita a París para ver la Exposición Universal. Allí vende tres dibujos al marchante Petrus Mañach, quien le ofrece 150 francos mensuales por toda su obra de un año. En 1901 coedita en Madrid la efímera revista Arte Joven. En ese mismo año ya con veinte y en marzo viaja nuevamente a París, donde conoce a Max Jacob y comienza lo que luego se llamará su «periodo azul». Al año siguiente expone su primera muestra parisiense en la galería de Berthe Weill, y en 1904 decide trasladarse definitivamente a la capital francesa.

Allí se instala en el célebre Bateau-Lavoir, en el número 13 de la calle Ravignan (hoy plaza Hodeau), un espacio bohemio en plena explosión cultural que lo pone en contacto con el mundo circense. A su llegada hace amistad con Braque y Apollinaire, y se enamora de Fernanda Olivier, con quien entabla una relación. Durante tres años (1904 a 1907) Picasso pinta y dibuja sin cesar. Sus cuadros adoptan un tono pastel, con colores más cálidos, y sus protagonistas pasa a ser personajes del circo. Este será conocido como el «periodo rosa» en su obra, sin embargo aún persisten las expresiones amargas en los rostros que pinta.

En 1907 visita el Museo de Etnografía en el Palacio del Trocadero de París. El descubrimiento del arte no-occidental dio un nuevo empuje a su obra y comienza a crear rostros geométricos que se alargan recordando la apariencia de una máscara africana. Ahí y hasta 1909 se inicia el periodo conocido como «periodo negro» o «protocubismo», con obras como Tres mujeres (1908) o Las señoritas de Avignon (1907).

Pablo encuentra en Marcelle Humbert una nueva compañera, y junto a George Braque desarrollan una nueva corriente artistica que supone una ruptura total en su forma de pintar, llamada «cubismo». Consiste en mostrar la naturaleza a través de formas geométricas, esquematizando la realidad, simplificándola y a la vez dotándola de expresividad. Pronto sobreviene el asombro y el escándalo ante un estilo deforme que rompe todos los cánones y va ganando nuevos adeptos, al tiempo que su audaz inventor expone en Munich (1909) y en Nueva York (1911). Este estilo definirá su obra producida entre 1909 y 1919.

En 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, llegan las tragedias: Braque y Apollinaire son movilizados, y Marcelle muere súbitamente ese otoño. Estos acontecimientos lo llevan a sufrir una revolución personal y abandona prácticamente el cubismo en busca de otros caminos artísticos. Los encuentra en 1917, cuando por medio de Jean Cocteau conoce a Serguéi Diáguilev, que le encarga los decorados del ballet Parade de Erik Satie. El fin de la guerra le trae un nuevo amor, la bailarina Olga Clochlova. Se casa con Olga en 1918, y hasta 1925 trabaja en diversos ballets que dan cauce a su evolución pictórica hacia el periodo que será conocido como «neoclasicismo» (1917 a 1927), durante el cual dota a sus pinturas de ambientes familiares, cálidos, que transmiten paz y tranquilidad. En 1921 nace su hijo Paul, que le inspira para realizar varios lienzos.

En la segunda mitad de los años veinte empiezan a estar muy de moda los artistas surrealistas y Picasso, aunque siempre quiso mantener su independencia, se ve influenciado por las obras de Joan Miró y Salvador Dalí, y los escritos de André Breton. Su obra incorpora entre 1925 y 1935 nuevas formas de expresarse a través de elementos surrealistas como monstruos, figuras sin sentido (aparente) o el mundo de los sueños… metáforas plásticas para transmitir el sufrimiento y el temor

A partir de 1937 el escenario internacional marcado por la sangrienta Guerra Civil Española, el auge del fascismo en Europa y la Segunda Guerra Mundial llevan a Picasso a su etapa denominada «Expresionismo» (1937 a 1947), durante la cual influenciado por su propio cubismo, expresa con fuerza sentimientos y muestra dramáticas situaciones de dolor. Tambien se producirá una fractura en la gama cromática, apareciendo colores oscuros y sombríos. Sin duda su pintura más famosa de esta etapa es el Guernica (1937), que será su obra más reconocida internacionalmente, convirtiéndose en todo un símbolo anti-bélico que lo volverá un ícono del pacifismo mundial

«El Guernica» se encuentra expuesto en el Museo Reina Sofía de Madrid

Años después se entusiasma por la litografía y por la joven y hermosa pintora Françoise Guillot, con quien tendrá dos hijos: Claude, nacido en 1947, y Paloma en 1949. Se inicia así su etapa denominada «Vallauris» (1947 a 1954) en la cual con sesenta años y con un escenario internacional más calmado, Picasso abandona la pintura para abordar la escultura y el trabajo con cerámica mientras disfrutaba de su retiro en la Costa Azul.

En 1954 se fascina por una misteriosa adolescente de delicado perfil y largos cabellos rubios llamada Sylvette David, que acepta posar para él a cambio de uno de los retratos, a su elección. El trato se cumple y su resultado produce algunas de las obras más conocidas y reproducidas del pintor, como el famoso perfil de Sylvette en la butaca verde.

Picasso seguiría creando, amando, trabajando y viviendo intensamente hasta morir en 1973 en el pueblo de Mougins con 91 años, siendo considerado uno de los artistas más importantes del siglo XX y dejando uno extensa obra que se encuentra en museos y colecciones de toda Europa y del mundo.

Su relación con Barcelona – el Museo Picasso de Barcelona
El artista cuando se instaló definitivamente en Paris dejó en Barcelona a la familia y a grandes amistades quienes siempre lo mantuvieron informado de todo lo que acontecía en la ciudad condal. Unas relaciones que perduraron durante toda su vida y cuyos paisajes físicos y humanos plasmó en su obra. Por eso fueron constantes sus viajes a esta ciudad, que los hará en 1906, 1909, 1910, 1913, 1917, 1926, 1933 y 1934.
A finales de los años cincuenta su secretario y amigo incondicional Jaume Sabartés, decidió donar la importante colección de obras, que le había ido regalando el mismo artista, a la ciudad de Barcelona. Se trataba de un fondo considerable, que unido a las colecciones de obras del artista que albergaban los museos municipales, hizo vislumbrar la posibilidad de crear un museo monográfico dedicado a Picasso. La idea fue muy bien acogida y el tema fue tratado en el Pleno del Ayuntamiento de Barcelona del día 27 de julio de 1960, durante el cual se aprobó la creación de un «Museo Picasso». El nuevo centro con el beneplácito del propio artista abrió sus puertas el día 9 de marzo de 1963 bajo el nombre de Colección Sabartés, para evitar problemas con el regimen franquista, pues Picasso siempre manifestó de manera pública su oposición a Franco. 
Fue el mismo pintor quien se encargó de ir incrementando las colecciones del museo barcelonés con la donación realizada primero en 1968, y luego otra mayor en 1970, un total de más de 1.000 de sus obras. Dichas donaciones posicionarán a la institución como el museo más importante del mundo, en cuanto a los periodos de formación del artista, y en uno de los más importantes de obra gráfica del artista. Además en él se expone la serie interpretativa del cuadro de «Las Meninas».

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