Museo Teatro Salvador Dalí

El Teatro-Museo Dalí ubicado en la ciudad de Figueras (provincia de Gerona, Cataluña, España), es un espacio dedicado íntegramente al artista Salvador Dalí quien fue quizás el pintor surrealista más popular y uno de los máximos exponentes mundiales del arte contemporáneo. Aunque su actuar pudiera parecer estrafalario, dejó un legado artístico que incluso hoy en día no pasa inadvertido, dotando cada una de sus obras de una perfección técnica y capacidad imaginativa maravillosas.

El Teatro-Museo es un monumento del municipio de Figueras incluido en el inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña. El edificio fue durante muchos años el antiguo Teatro Municipal de Figueras o Teatro Principal de Figueras, construido entre 1848 y 1850 por el arquitecto catalán Josep Roca i Bros. Era de estilo neoclásico y fue financiado por las clases altas de la ciudad. En 1939, durante la Guerra Civil Española, caió en desuso hasta su abandonado total; más tarde un destacamento del Ejército nacional lo usó como cuartel durante unos días y un incendio destruyó las instalaciones.

En 1960 Salvador Dalí era una figura de renombre mundial, y el entonces alcalde de Figueras, se dio cuenta en seguida que la ciudad natal del artista debía tener un espacio donde estuviera representado y se difundiera su obra. El pintor estuvo encantado con la idea y eligió el Teatro Principal en ruinas para emplazarlo por tres motivos, según comentó el propio Dalí: «la primera, porque soy un pintor eminentemente teatral; la segunda, porque el Teatro se encuentra frente a la iglesia donde fue bautizado; y la tercera, porque precisamente fue en la sala del vestíbulo del Teatro donde expuse mi primera muestra de pintura».

El 29 de enero de 1968, mediante una propuesta municipal, se acordaba que el antiguo teatro se reconvertía en Museo Dalí y el propio artista fue quien se hizo cargo de diseñar todo su interior. La sala Mae West la diseñó con la ayuda de su amigo Óscar Tusquets en 1974. Este museo representa su última gran creación y la culminación de una obra de arte total.

El 20 de mayo de 1974, Dalí con setenta años cumplidos, viaja en coche hasta Madrid donde tuvo una entrevista con Francisco Franco, el príncipe Juan Carlos y otras autoridades, con la intención de garantizar que su museo se inaugurase aquel septiembre tal y como estaba previsto. Ese mismo mes, Dalí y Gala habían firmado un nuevo testamento conjunto por el cual donaban su patrimonio artístico no al Museo del Prado, como dispusieron en su primer testamento en 1960, sino al Teatro-Museo de Figueras.

Al día de hoy el Teatro-Museo Dalí no comprende únicamente el edificio del antiguo teatro, sino que también es el resultado de sucesivas ampliaciones que han excedido el conjunto original del Teatro Municipal: desde la cripta de Dalí, a las salas pertenecientes a la Torre Galatea, adquirida en 1983, ​ que formaba parte de las antiguas murallas medievales de la ciudad, donde Dalí residió desde octubre de 1984 hasta su fallecimiento, el 23 de enero de 1989. 
El Teatro-Museo Dalí fue el tercer museo más visitado en España en 2017, situándose en el puesto número 40 de su ranking de los 100 museos de arte del mundo más visitados. Debido a su gran afluencia de público y a su gestión comercial, es posiblemente el único museo español que se autofinancia enteramente con sus propios ingresos, posicionando la ciudad de Figueras como un lugar de culto para los amantes del arte.

En esta misma ciudad, Figueras fue donde nació Salvador Dalí el año 1904 en el seno de una familia burguesa. Tuvo un hermano que murió antes que él y sus padres le pusieron el mismo nombre, Salvador. Su precocidad en el arte fue sorprendente: a los doce años descubrió el estilo de los impresionistas franceses y se hizo impresionista. A los catorce ya había adquirido conocimiento con el arte de Picasso y se había hecho cubista y a los quince se convirtió en editor de la revista Studium, donde dibujaba brillantes pastiches para la sección titulada «Los grandes maestros de la Pintura».

En 1918 hizo su primera exposición en el teatro de su ciudad donde expuso con los pintores Bonaterra y Montoriol. Luego lo haría él solo en 1919. En 1921 abandonó su Cataluña natal y se traslada a Madrid, donde ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Instalado en la Residencia de Estudiantes, se hizo amigo del gran poeta granadino Federico García Lorca y del futuro cineasta surrealista Luis Buñuel. Allí adoptará un extraordinario atuendo: bigote largo, una corbata desproporcionadamente grande, una capa que le arrastraba hasta los pies, a veces usaba una camisa azul cielo adornada con gemelos de zafiro, se sujetaba el pelo con una redecilla y lo lustraba con barniz para óleo.

En 1925 hizo su primera exposición en Barcelona, fue en las Galerías Dalmau. Su obra transitaba por el cubismo y las corrientes realistas, como en Muchacha en la ventana (1925) o su primera Cesta de pan (1926).
En 1927 Dalí viaja por primera vez a París, pero es al año siguiente cuando se establece en la capital francesa. Se relaciona con Pablo Picasso y Joan Miró y, con la ayuda de este último, se une al grupo surrealista que lidera el poeta André Breton. En aquel entonces el movimiento atravesaba momentos de fuertes contradicciones internas, sin embargo la vitalidad y extravagancia de aquella joven promesa española resultó decisiva para la renovación y proyección del grupo. Él mismo también salió muy beneficiado pues fue la etapa más apreciada de su obra.

Sus mejores cuadros fueron el fruto de la aplicación del llamado «método paranoico-crítico». Tal metodología propugna un alejamiento de la realidad física en favor de la realidad mental, incorporando también el mundo de los sueños. De esta manera, los objetos de la vida cotidiana se convierten en iconos de los deseos y temores del ser humano. A través de sus obras y siguiendo los dictados de las teorías freudianas, el artista creó impactantes composiciones, a las cuales trasladó con magistral precisión técnica un personalísimo universo onírico y simbólico, tan nítido y luminoso como profundamente inquietante y perturbador. Algunos ejemplos como los relojes blandos, el uso de miembros hipertróficos sostenidos por muletas y elefantes de patas zancudas, por citar algunas de los más conocidos, son a la vez una expresión y liberación de las obsesiones sexuales y de la angustia ante la muerte. El gran masturbador (1929, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid) es en este sentido una obra paradigmática de este periodo.

El verano de 1929 Salvador Dalí se enamoró de Gala (entonces todavía esposa del poeta surrealista Paul Éluard) quién sería su musa y compañera durante toda su vida. Unos pocos años en el grupo le bastaron para convirtiese en la gran figura del surrealismo y su obra alcanzase una considerable resonancia internacional.
En 1934 viaja con su ya inseparable Gala a Estados Unidos, donde desembarca y se presenta ante los periodistas con un enorme pan cocido por el cocinero del trasatlántico que les ha transportado.

De particular relevancia en cuanto a la evolución de su obra resulta el viaje que realizó a Italia en 1937; tras el contacto directo con los clásicos, adquirió cierto gusto por los temas religiosos y por una técnica más academicista, que durante mucho tiempo seguiría aplicando junto a lo onírico y extraño; pueden destacarse, entre otros muchos ejemplos, lienzos como Madonna de Port Lligat (1950, Museo Minami, Tokio), Crucifixión (1954, Museo Metropolitano, Nueva York) y La última cena (1955, National Gallery, Washington).

En 1940 se traslada a los Estados Unidos, donde encaja perfectamente con el surrealista capitalismo. En Hollywood fue acogido con los brazos abiertos y colaboró con Disney, Hitchcock, los Hermanos Marx.

Ocho años después regresó a una España bajo la dictadura de Franco, y abrazó su régimen sin escrúpulos. Dalí se calificó de anticomunista radical, aunque tal vez fuera una manera de asegurar que el régimen lo dejaba en paz.

Pero Dalí no sólo se dedicó a la pintura. Su creatividad abarcó el cine, la escultura, el diseño (el logo de chupa-chups) y la escritura. Su legado abarca más de 1500 obras de arte, sin contar decorados, fotografías u otras colaboraciones.

Su detallismo minucioso, el afán por el naturalismo, tomado de sus ídolos Rafael y Velazquez y su enorme pasión por la ciencia le permitió crear un mundo inconsciente cuyas asociaciones delirantes provocan diversas interpretaciones, convirtiéndolo en el pintor de sueños más grande que ha existido.

Consulta de horarios y precios entradas así como su compra en la página oficial del museo.

Terminada la visita os recomiendo dar una vuelta por la ciudad. Mi lugar predilecto es el Castillo de Sant Ferran que se encuentra a veinte minutos andando del museo.

Castillo de Sant Ferran

Situado sobre una pequeña colina que domina la ciudad y construido en el siglo XVIII, el Castillo de Sant Ferran es la fortaleza de época moderna más grande de Europa con sus más de 32 hectáreas.

Sus dimensiones son tan grandes que puedes recorrer su perímetro y su imponente foso en un 4×4, además de bajar al subsuelo para ver sus estrechas galería y dar un paseo en zodiac por las antiguas cisternas de agua.

Debido a sus dimensiones excepcionales, los tipos de visita al monumento se agrupan en dos bloques, independientes y complementarios. Unas se realizan por el Recinto Interior, mientras que las otras se hacen para el Exterior y los Espacios Subterráneos. Puedes consultar horarios y precios en su página web oficial.

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